DOCTORA MARÍA AMELIA OLIVERA DE BRIEUX (In memoriam).

 
(FOTO: CLELIA J. CEJAS).
 
 
Nació en la ciudad de Buenos Aires.
 
 

 

Era hija del Licenciado en Periodismo (H.C) Profesor Julio Olivera, ex Ministro de Gobierno de Santiago del Estero, y ex Ministro General de la Intervención en la Provincia de Santa Fe, que fue ex candidato a gobernador de Santiago del Estero por la Unión Cívica Radical y de la Profesora Amelia Cisnetto de Olivera que en el ámbito nacional fue directora de la “Escuela Provincia de Jujuy”, y de la “Escuela General Belgrano”.
 
Hermana de un gran hombre de la ciencia Argentina, miembro de varias Academias Nacionales, y Economista de prestigio internacional. 
 
Estuvo casada con el Dr. Eduardo Brieux Clement, escritor con el seudónimo Jovialiste, y abogado.
 

Fue abuela de dos nietos, y madre de dos hijos.

Cursó estudios secundarios en el Liceo de Señoritas Nro. 2 ubicado en el barrio de Caballito, donde se distinguió por ser la mejor alumna durante los cinco años del bachillerato.

En consecuencia, le correspondió ser la abanderada del colegio en los actos patrios.

Además, le cupo hablar y representar a los alumnos en algunos eventos nacionales de aquellos años.

Por ejemplo, en uno que tuvo lugar en la ciudad de Santa Rosa, organizado por el Gobierno de la Provincia de La Pampa, en donde por un artículo de su autoría seleccionado entre muchos otros de todo el país, recibió en 1948 el Primer Premio Gobernador de La Pampa Dr. Juan L. Paez consistente en una Medalla de oro.

“Damas y Damitas”, una muy conocida revista femenina de la época, en sus páginas publicó una foto de ella con una nota periodística altamente elogiosa sobre su figura y su personalidad juvenil.

 

Se distinguió al dirigir la palabra en público, pues siempre fue una oradora eximia.

En una oportunidad, habló por los micrófonos de Radio Nacional.

En otra, en que en un accidente automovilístico falleció un Juez Nacional en lo Criminal y profesor de la Facultad de Derecho, en representación del claustro estudiantil fue designada para hablar en el peristilo del cementerio. Aún recuerdo esta pieza de oratoria fúnebre. Era perfecta.

Su voz natural era de una belleza sorprendente.

Se destacaba en el uso de la palabra por la elocuencia, por la dicción perfecta con que modulaba las palabras, por la riqueza y por la sencillez de las expresiones que utilizaba, y fundamentalmente por la claridad de los conceptos. Hablaba sin leer.

Recuerdo haber escuchado algunos de sus breves discursos improvisados y emitidos durante las audiencias judiciales. Enseguida se producía un silencio respetuoso en la gente, la que se quedaba callada, embelesada de oír hablar inesperadamente tan bien.

Los estudios universitarios los cursó en la Facultad de Derecho y de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, donde en todos los casos con diploma de honor se recibió de Procuradora, de Escribana, y de Abogada.

Durante el estudio de estas carreras mereció no solamente la calificación de sobresaliente en muchas asignaturas sino que en muchos exámenes los Tribunales examinadores agregaron la calificación de “Sobresaliente felicitado”.

Por haber merecido la nota de “sobresaliente” en todos los años de Derecho Civil, fue acreedora al Premio Raymundo Salvat. Premio que le fue negado arguyendo una modificación del reglamento.

Por primera vez, yo la vi en uno de esos exámenes brillantes.

El de la materia “Contratos” (correspondiente al tercer año de la carrera de abogacía), que rindió en el año 1954.

Físicamente, era hermosa, morocha de tez blanca. Su cabello ostentaba un tono azul eléctrico, la mirada muy noble, los ojos grandes, de facciones regulares y agraciadas. Poseía un cuerpo perfecto de modelo que mantuvo durante toda su vida, y siempre fue sumamente atractiva, esbelta y elegante.

Sus rasgos espirituales no iban en zaga de sus cualidades físicas.

Fue una persona femenina de sentimientos altruistas, de una rectitud y de una espiritualidad exquisita, de altos ideales, culta y de gustos distinguidos, con un poder cerebral sorprendente, y con un juicio claro.

Jamás le conocí la más mínima vulgaridad. Tenía un carácter jovial, bondadoso, generoso, alto, estable y perseverante, y mucha garra de mujer de la mejor estirpe.

Su vida laboral adulta no fue fácil, sino de trabajo y de lucha.

Lo demostró en pruebas que Dios nos envío en ciertas ocasiones. Yo fui testigo. También, cabe recordar que salió triunfante de todas esas adversidades.

En un oportunidad, por un descuido mío, en un lugar solitario nos encontramos en una situación riesgosa en que el desastre ya nos tocaba, y donde no había ni una sola persona que nos pudiese ayudar en muchos kilómetros a la redonda.

En mi mente, aún la veo. Me acuerdo que sacó de su cartera un crucifijo que siempre llevaba consigo, y rogó al Cielo.

Acto seguido – no transcurrieron… ni unos segundos – apareció de la nada la ayuda salvadora y eficaz, que increíblemente nos libró de un percance pésimo.

No fue el único que le ví realizar; pero si no fue un milagro, fue una de esas casualidades que en la vida nos hacen pensar que no estamos solos. Que Dios siempre nos acompaña, y de una manera o de otra vela por nosotros.

Otra anécdota: El Titular de una Mesa examinadora (Eran integradas por tres profesores), era un catedrático Cordobés, el conocido jurista Dr. Federico D. Quinteros.

Al terminar de rendir su examen, el Dr. Quinteros la felicitó públicamente con conceptos altamente elogiosos, que me admiraron, pues nunca había presenciado tamañas alabanzas emitidas por un profesor universitario hacia uno de los alumnos, máxime que era un titular respetado y hasta “temido” por lo estudiantes debido al rigor con que examinaba los conocimientos.

Fue miembro del Consejo de Redacción de la Revista Lecciones y Ensayos de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.

También, en la citada casa de altos estudios fue docente.

Como abogada matriculada actuó en juicios, y de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos aires dentro del foro de la Capital Federal.

También, fue apoderada letrada de la Dirección General Impositiva, actualmente Administración Nacional de Ingresos Públicos, y en tal carácter tuvo a su cargo muchas ejecuciones fiscales.

Fue autora de ensayos jurídicos publicados en revistas jurídicas especializadas, como “Litis en el proceso penal”, “El acto jurídico familiar”, “La capacidad contributiva”, “La retrocesión”, etc.

Fue la primer mujer nombrada Procuradora o Mandataria de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires siendo Intendente Francisco Rabanal.

Ocupó durante muchos años la titularidad de la Sección Nro. 49 en lo que hoy es la Procuración General del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, y luego también fue titular de la Sección Nro. 20 de Mandatarios en la Dirección General de Rentas del G.C.B.A.

Por su labor y por su eficacia en numerosas oportunidades fue felicitada por las autoridades así como por el público contribuyente. Por ejemplo, recuerdo que en varias ocasiones ocurrió por radio.

En una oportunidad, dentro de la audición “La vida y el canto”, lo hizo con conceptos altamente elogiosos el famoso conductor de radio Rivadavia Sr. Antonio Carrizo.

Muchos años antes que en el país se hablara de la indexación, y de la necesidad de ajustar el valor de la moneda conforme con la depreciación del signo monetario nacional, y conforme con los índices de inflación habidos en el país, ella se ocupó jurídica y económicamente del tema.

Tal es el título y el contenido de su tesis doctoral, obra que mereció conjuntamente dos premios importantes:

a) el Premio anual otorgado por la Universidad Notarial Argentina a la mejor tesis del año 1971, recibido en acto público universitario en la ciudad de La Plata;

b) el Premio de la Revista jurídica LA LEY, consistente en un diploma de honor, y en una colección de obras jurídicas publicadas por dicha organización prestigiosa.

Un Resumen de su Tesis Doctoral fue publicado en Jurisprudencia Argentina por invitación del director de la publicación Profesor doctor Jorge Aja Espil.

También, fue Profesora universitaria de la Universidad Notarial Argentina.

Muchos de los artículos aparecidos en revistas jurídicas nacionales importantes como Jurisprudencia Argentina, El Derecho, La Ley, etc, a su vez merecieron menciones en otros tratados de derecho, y en libros diversos, así como notas especiales de juristas distinguidos.

En la Universidad Maimónides realizó estudios como Mediadora Judicial.

El título otorgado por esta Universidad lo validó en la Escuela Nacional de Mediadores del Ministerio de Justicia de la Nación.

Matriculada como Mediadora Judicial intervino exitosamente en numerosas mediaciones federales, civiles, y comerciales por ante la Justicia Nacional.

Falleció en la ciudad de Buenos Aires el día 13 de noviembre de 2009. Sus restos descansan en el cementerio de la Recoleta.

——–

Explore posts in the same categories: Uncategorized

Etiquetas:

You can skip to the end and leave a response. Pinging is currently not allowed.

One Comment en “DOCTORA MARÍA AMELIA OLIVERA DE BRIEUX (In memoriam).”


  1. ME GUSTARIA TENER UN AMOR TAN GRANDE , QUE EN ALGUN MOMENTO ME RECUERDE ASI , CON SENCILLEZ Y CON ORGULLO .
    YO CREIA QUE SOLAMENTE EN LOS CUENTOS SE PODRIA DAR, GRACIAS SIR EDU , PORQUE AHORA SE QUE LAS HADAS EXISTEN !!!!


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: