FRAGMENTO DE “EL ATOLONDRADO O LOS CONTRATIEMPOS”.

 moliere
L ´ETOURDI, EL ATOLONDRADO O LOS CONTRATIEMPOS de MOLIERE (JUAN BAUTISTA POQUELIN), comedia en cinco actos, fue representada por primera vez en Lyon en 1653, y en París cinco años más tarde, en 1658.

MOLIERE, para escribir esta su primera obra, se inspiró en otra italiana anterior titulada L´Inavertito de Nicolo Barbieri. También como MOLIERE, actor y autor.

Pero MOLIERE no tomó ningún diálogo ni pensamiento de la obra de Barbieri. Es toda original.

Por otra parte, la comedia si bien se llama El atolondrado, alternativamente también se titula: Los contratiempos.

Es decir, los avatares contrariantes del destino a que son sometidas las pretensiones del deseo de los participantes en la trama de esta pieza teatral. El principal interesado, LELIO, un jóven amante, un irreflexivo.

El papel de Mascarilla, el criado hábil y astuto, creativo y abundante en estratagemas, fue interpretado en el teatro por el propio MOLIERE.

LOS PERSONAJES SON: Lélio, hijo de Pandolfo. Celia, esclava de Trufaldino. Mascarilla, valet de Lelio.

Hipólita, hija de Anselmo. Anselmo, padre de Hipólita.

Trufaldino, hombre mayor. Pandolfo, padre de Lelio.

Léandro, hijo de familia. Andrés, egipcio. Ergasto, amigo de Mascarilla. Un correo. Dos comparsas de máscaras.

Por primera vez, esta comedia fue traducida del francés al castellano por JULIO GOMEZ DE LA SERNA. No sé si alguien la tradujo de nuevo.

Y fue publicada dentro de las OBRAS COMPLETAS de MOLIERE editadas por la Editorial Aguilar en 1966, en Madrid, España. Estamos en el 2009. Han transcurrido cuarenta y tres años.

Si bien para lograr la presente traducción de un breve trozo del primer acto he consultado y tenido presente esa autorizada traducción e interpretación de JULIO GOMEZ DE LA SERNA, debo declarar que para mi un hombre común no fue nada fácil traducir el francés de 1650 de Moliere, y menos aún – mucho menos – colocar en castellano actual en prosa, lo que originalmente el genial autor escribió en francés antiguo en verso.

En cuanto a los modos del lenguaje: En 1650 se usaban otras formas, aparentemente más ceremoniosas. En los tiempos actuales, somos más directos. He preferido emplear las formas que hoy se suelen utilizar a diario.

Espero que el resultado resulte placentero y accesible para el lector actual, muy distinto del que vivió hace casi cuatrocientos años.

¿”Muy distinto”? No, por cierto no mucho.

LA ESCENA SUCEDE en MESINA.

ACTO PRIMERO. Escena I – Lelio.

Lelio _ ¡Y bien! ¡Leandro, y bien! Habrá que ver; veremos quién de los dos, a la dama se la podrá llevar, quién en nuestros afanes comunes por esa juvenil belleza, opondrá más obstáculos a los deseos de su rival. Apróntate y defiéndete bien, en la seguridad de que por mi lado, no ahorraré ningún esfuerzo para conseguir lo que deseo fuertemente.

Escena II – Lelio, Mascarilla.

Lelio _ ¡Ah! ¡Mascarilla!

Mascarilla_ ¿Qué?

Lelio _ ¡Tenemos cosas muy importantes que hacer! Siento un gran amor pero tengo que hacer frente a obstáculos que impiden la concreción de mis deseos: Leandro quiere a Celia, pero por un designio fatal, a pesar de mi cambio, todavía es mi rival.

Mascarilla _ ¡Leandro quiere a Celia!

Lelio_ Él la adora, te digo.

Mascarilla _ Peor.

Lelio_ Y, sí, tanto peor; esto es lo que me aflige. No obstante, haría mal en desesperarme, puesto que cuento con tu ayuda, estoy seguro de ello. Sé que tu mente, fértil en intrigas, nunca ha hallado nada que le fuera imposible; que se te puede llamar el rey de los criados; Y que en toda la faz del planeta…

Mascarilla _ ¡Eh, basta de palabras dulces halagueñas! ¡Cuando hacemos falta, nosotros los miserables sirvientes, somos los queridos y los incomparables sálvalo todo; y cuando el problema ya pasó, a la menor falta, somos los bajos pícaros, que por su inferioridad hay que moler a bastonazos!

Lelio _ A fe mía, me agravias con tal invectiva. Más en fin, levantemos el nivel y hablemos un poco de mi cautiva: Dime si la cruel y dura indiferencia sentimental puede existir y permanecer impenetrable ante rasgos tan encantadores. Por mi parte, en su conversación, como en su noble rostro, veo un testimonio de su alta cuna; y creo que el Cielo, dentro de la baja categoría de cautiva, oculta su origen y desde allí no lo revela.

Mascarilla_ ¡Vaya, un ser romántico lleno de quimeras! ¿Pero que hará Pandolfo en todo este asunto? Este es, vuestro señor padre, al menos eso es lo que él cree, es sabido que su bilis bastante a menudo se agría, que entonces habla contra ti de una manera nada bella, y que en esos momentos de cólera tus comportamientos le enrojecen la piel de la cara. Ha dado palabra a Anselmo de que serás el esposo de Hipólita pensando que de tal forma por fin podrá hacer de ti un hombre responsable y maduro, y si él llega a saber que por una desconocida rechazas a la esposa que te eligió, ten por cierto que sufrirás duramente las consecuencias. Si te sustraes al deber de obediencia sólo Dios sabe que tempestad puede estallar, y cuáles sermones tendrás que escuchar.

Lelio_ ¡Ah, basta de tu retórica, te lo suplico!

Mascarilla_ ¡Más bien, basta de tu política! No es muy adecuada, y deberías intentar…

Lelio _ ¿No sabes que con fastidiarme no vas a conseguir nada? ¡Conmigo los consejos no tienen pago, y un criado charlatán hace poca fortuna!

Mascarilla_ (Aparte) Se enoja (Alto) Todo lo que dije era tan sólo una broma para comprobar tu estado de ánimo. ¿Acaso tengo aspecto de censor de placeres juveniles? ¿Y es Mascarilla enemigo de Natura? ¡Sabes que todo lo contrario, y que sólo se me puede enrostrar que soy demasiado benévolo! Búrlate de los sermones de un padre cascarrabias, sigue adelante, te digo, y deja que hable. A fe mía, soy de la idea de que los viejos libertinos a veces logran marearnos con sus cuentos, y por la edad, virtuosos a la fuerza, intentan, por simple envidia, dejar sin los placeres de la vida a la gente joven. Conoces mi talento, estoy listo para servirte.

Lelio_ ¡Ah! Con este discurso tu me devuelves el ánimo. Por lo que he visto, cuando he manifestado mi amor, no me pareció que he sido mal visto por los preciosos ojos que lo hicieron nacer. Pero Leandro, hace un momento, acaba de declararme que se apresta a quitarme a Celia; apresurémonos pues, y busca en tu mente los medios más útiles para lograr mi conquista. Encuentra ideas, ardides, mañas, recursos para frustrar a mi rival en sus pretensiones.

Mascarilla _ Dame un poco de tiempo para pensar bien el asunto. (Aparte) ¿Qué podría yo inventar idóneo para lograr este fin?

Lelio_ ¡Y bien! ¿La estratagema?

Mascarilla_ ¡Ah! ¡Cómo corres! Mi cerebro siempre anda a pasos mesurados. Ya se me ha ocurrido una manera: es preciso… No; me engañaba. Más si fueses…

Lelio _ ¿Adónde?

Lelio_ Es una treta débil… Imaginaba una…

Lelio_ ¿Cuál?

Mascarilla_ No resultaría. Pero ¿No podrías, acaso…?

Lelio_ ¿Qué?

Mascarilla_ No conseguirías nada. Habla con Anselmo.

Lelio _ ¿Y qué es lo que podría decirle?

Mascarilla_ En verdad, sería caer de un mal en otro mal peor. Hay que ponerlo de nuestro lado. Ve a casa de Trufaldino.

Lelio _ ¿Para qué hacer?

Mascarilla_ No sé.

Lelio _ Esto es demasiado, al fin de cuentas. Y pon fin a estos enredos fútiles que ya me están fastidiando.

Mascarilla_ Señor, si tuvieras a mano dinero suficiente disponible, nosotros no tendríamos necesidad de imaginar los medios necesarios, que por su ausencia ahora debemos hallar. Entonces podríamos, comprar rápidamente a esta esclava, e impedir que tu rival te gane de mano. Entre estos egipcios que la trajeron aquí, Trufaldino, que la custodia, está en cierto apuro financiero preocupante, y si tuviésemos el dinero que en su necesidad precisa, sé muy bien que estaría muy contento de venderla. En fin, ya que siempre ha sido un crápula, hasta se haría azotar por unos cuantos pesos. Y el dinero es el dios al que venera por encima de todo; pero lo malo es que…

Lelio _ ¿Qué? Esto es…

Mascarilla_ Que tu señor padre es otro ruin que no te permite manejar su dinero como quisieras, y no tienes ni siquiera la más pequeña cantidad, que en beneficio tuyo pueda abrirnos las puertas cerradas. Más tratemos de hablar a Celia un instante para saber cuáles son sus sentimientos sobre este tema; aquí está su ventana.

Lelio_ Pero Trufaldino, como un centinela la guarda día y noche. Ten cuidado.

Mascarilla_ Quedémonos en esta esquina quietos. ¡Oh, qué suerte! Hela aquí: aparece realmente oportuna.

Escena III – Celia, Lelio, Mascarilla.

Lelio _ ¡Ah! El cielo me bendice ofreciendo a mi vista los atractivos celestes de que estás dotada abundantemente. ¡Y, aunque vuestros ojos divinos me hayan causado una grave dolencia sentimental, qué gran placer siento al verte en este sitio!

Celia _ Mi corazón, con razón se sorprende de tu discurso, pues no entiende que mis ojos puedan hacer mal persona alguna. Pero si en alguna cosa ellos te han herido, te puedo asegurar que ha sido sin mi permiso.

Lelio_ ¡Ah! Miran tan bellamente que no pueden hacer daño. Yo pongo todo el vigor de mi alma para curar sus heridas, y …

Mascarilla_ Le hablas en un tono demasiado elevado; ese estilo ahora no es el que nos hace falta. Aprovechemos el tiempo, y de sus labios averiguemos rápido …

Trufaldino_ (En su casa) ¡Celia!

Mascarilla _ (a Lelio) ¡Y bien!

Lelio _ ¡Oh encuentro cruel! ¿Ese viejo bellaco se viene a entrometer?

Mascarilla _ Rápido, retírate; yo sabré cómo hablarle.

Escena IV – Trufaldino, Celia, Lelio (oculto, en una esquina).

Trufaldino _ (a Celia) ¿Qué haces aquí afuera? ¿Y con quién hablas, cuando sabes muy bien que te tengo prohibido hablar con alguien?

Celia _ Hace mucho que he conocido este mozo honesto; y no tienes por qué abrigar ninguna sospecha.

Mascarilla_ ¿Éste que veo es el señor Trufaldino?

Celia_ Sí, el mismo.

Mascarilla_ Señor, soy vuestro seguro servidor, y mi alegría al verte es extrema. Con la mayor humildad saludo a un hombre, cuyo nombre está en el elogio de todos.

Trufaldino _ Soy vuestro humilde servidor.

Mascarilla _ Disculpa la incomodidad; pero vengo a verla a ella, porque me he enterado de su gran talento para adivinar el porvenir. Quiero consultarla sobre un asunto.

Trufaldino _ ¡Qué! ¿Estás metida en la brujería?

Celia_ No, lo que hago es magia blanca.

Mascarilla_ He aquí de qué se trata. El señor que yo sirvo languidece por un objeto que lo tiene sentimentalmente aprisionado; Él siente un fuego que lo devora, y hubiera querido hablar de ello a la beldad que adora. Pero no se lo permite un viejo dragón que vela sobre ese rico tesoro, por lo que él no ha podido acercarse a ella, aunque todo lo ha intentado, por ello se siente contrariado y se siente miserable, máxime que acaba de descubrir un competidor de envergadura. Desea saber si sus anhelos amorosos pueden esperar un resultado feliz. Sobre esto vengo a consultarte, seguro de que de vuestra boca sabré la verdad sobre este asunto.

Celia _ ¿Bajo que signo ha nacido tu amo?

Mascarilla _ Bajo el signo del amor eterno que jamás perece.

Celia_ Sin revelar el nombre del objeto por el que su corazón suspira, la ciencia que poseo me puede instruir suficientemente. Esta joven tiene alto su espíritu, y en la adversidad conserva su entereza moral; no gusta ella de revelar sentimientos íntimos de su corazón que han sabido originarle; pero los conozco como ella, y en pocas palabras te los voy a decir.

Mascarilla_ ¡Oh maravillas de la virtud mágica!

Celia _ Si tu amo sobre este asunto persevera, y solamente la virtud lo anima, que no tenga miedo de suspirar en vano; tiene buenos motivos para esperar, y el fuerte que quiere tomar no se niega a los tratados, y terminará rindiéndose.

Mascarilla_ Es mucho; pero ese fuerte depende de un gobernador difícil de ganar.

Celia _ Ahí está toda la desdicha.

Mascarilla _ (Aparte, mirando a Lelio que quiere intervenir) ¡Al diablo el fastidioso que siempre mete la pata!

Celia_ Voy a decir lo que debe hacer.

Lelio _ (Uniéndose a ellos) ¡Cesa, Oh Trufaldino, de inquietarte! Sólo por orden mía ha venido él a visitarte. Te envié a este fiel servidor para ofrecerte mis servicios y para hablarte a favor de ella, a quien quiero muy pronto pagar la libertad, con tal que acordemos entre los dos, el precio.

Mascarilla _ ¡Mal haya el animal!

Trufaldino _ ¡Oh, oh! ¿A cuál de los dos creeré? Este discurso contradice totalmente el anterior del otro truhán.

Mascarilla_ Señor, este hombre está mal de la cabeza. ¿No lo sabías?

Trufaldino_ Sé lo que sé. Y huelo que debajo de esto hay una intriga. (A Celia) Entra; y no tomes por ti sola jamás de nuevo licencia de salir de la casa. Y ustedes, fulleros redomados, para engañarme, antes pongan vuestras flautas a tocar la misma música.

Escena V. Lelio, Mascarilla.

Mascarilla _ Bien hecho. Mejor aún, hubiera sido que sin aviso, nos hubiera propinado un palazo ejemplificador. ¿Por qué te mostraste, viniendo como un vulgar atolondrado, a desmentirme en cuánto he dicho.

Lelio _ Lo juzgué oportuno.

Mascarilla _ Sí, al revés de lo que se debe, lo entendiste. Más ¡Qué! Tu manera de actuar no me debe sorprender, eres tan fértil en tales desatinos que tus ocurrencias alocadas ya no asombran a nadie.

Lelio _ ¡Ah Dios mío! ¡Soy culpable por nada! ¿Tan grande ha sido el daño que pueda resulta irreparable? En fin, si no dejas a Celia entre mis manos, intenta, al menos, desbaratar los propósitos de Leandro: Antes que yo, que él no pueda adquirir a esta hermosa dama. Por miedo a que mi presencia te siga pareciendo criminal, te dejo.

Mascarilla _ (solo) Muy bien. A decir verdad, en este negocio el dinero sería un agente seguro y efectivo; más al estar ausente este recurso, habrá que emplear otro.

Escena VI.”

………………………..

FIN DEL FRAGMENTO DEL ACTO I DE “EL ATOLONDRADO O LOS CONTRATIEMPOS” DE MOLIERE.

NOTA:

Hasta aquí no más he traducido, pues por las dificultad que hallo en descifrar el francés antiguo y versificado de Moliere, y porque con lo transcripto basta para ver en que consisten los enredos principales de la pieza teatral presente, una sucesión de acciones hábiles, astutas, sagaces a cargo de MASCARILLA, tendientes a conseguir el cumplimiento de un deseo del corazón de LELIO, que son desbaratadas por quien debiera ser el encargado de consolidarlas, de afianzarlas, el propio LELIO.

Estos son los contratiempos que debe tolerar MASCARILLA ocasionados por un joven atolondrado inexperto, carente de experiencia, y lo que es peor, un individuo que no piensa en las consecuencias de sus acciones inoportunas.

Es una comedia de enredos y de equivocaciones; pero también, como otras del mismo autor, es una comedia que muestra caracteres, costumbres de la época en que transcurre la acción, y fundamentalmente, exhibe tipos humanos y sociales universales.

El atolondrado, el misántropo, el hipócrita o Tartufo, el avaro, el médico, el despechado, etc, se los halla en todo el orbe y en todos los tiempos, con distintas modalidades nacionales y regionales así como temporales.

MOLIERE, fue el seudónimo de JUAN BAUTISTA POQUELIN, hijo de JUAN POQUELIN, y de MARÍA CRESSÉ.

MOLIERE, no solamente fue actor y autor, sino que fue un hombre culto, pues realizó estudios de humanidades en un colegio de Jesuitas de Clermont, fue (por haber sucedido a su padre en el cargo), tapicero y ayuda de cámara real de Luis XIII por lo que frecuentó a nobles y a otras personas de la Corte, en 1641 se licenció de abogado, y fue cofundador de la compañía del Ilustre Teatro.

 

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5 comentarios en “FRAGMENTO DE “EL ATOLONDRADO O LOS CONTRATIEMPOS”.”

  1. Jovialiste Says:

    María L.: No agreda, al recibir.
    La letra es la normal o suficientemente grande. No obstante, usted en su computadora puede aumentar el tamaño, usando una función que suele estar en el ángulo inferior derecho, o en windows: VER.
    Como se lee en el frontispicio de este blog se trata de textos breves (cortos), no enciclopédicos.

  2. Paola Says:

    Gracias por la traducción de este fragmento. Muy útil, pues no encuentro la obra en español y me cuesta trabajo entender muchas cosas en francés. Sin embargo, lo que has traducido, es de gran ayuda para comprender el resto de la pieza. Saludos

  3. Jovialiste Says:

    Me alegro que le haya resultado interesante.

    Hay otra versión en castellano que se encuentra entre las obras completas de Moliere publicadas por la Editorial Aguilar de España en un tomo.

    Cabe recordar que EL ATOLONDRADO es la primera obra escrita por MOLIERE.

  4. fatima Says:

    jjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjj

  5. javier Says:

    Por favorrrr regalenme una copia de este texto …


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