EL VIAJE POR AMÉRICA DE ANA BEKER.

PUBLICACIÓN DE LA PRIMERA PARTE CORRESPONDIENTE AL DOMINGO 12 DE JULIO DE 2009.
 
ANA BEKER
ANA BEKER A LA IZQUIERDA, LIBERTAD LAMARQUE A LA DERECHA.
NOTA: Este libro se halla registrado en la Dirección Nacional de Derechos del Autor de la Argentina. Por consiguiente su copia o reproducción por cualquier medio sin autorización del autor se halla prohíbida.

ANA BEKER, es la autora del libro AMAZONA DE LAS AMERICAS (Ediciones La Isla,

Buenos Aires, 1957).

 

Antes de proseguir historiando y relatando este viaje excepcional y único a

caballo pues fue realizado por una mujer sola hace ya cerca de sesenta años,

quiero contar como llegó este libro a mis manos. Créase, o no.

 

No importa lo segundo, el no. Igualmente es verdad.

 

Al mismo tiempo que yo lo compraba casualmente en una librería de libros

antiguos ubicada en la Avenida de Mayo de la ciudad de Buenos Aires exactamente

el 2 de febrero de 1978 a la mañana, ese mismo día falleció atropellado por un

auto el cantor gaucho Sr. JORGE CAFRUNE de cuarenta y un años de edad.

 

Montando un caballo y acompañado por otro jinete estaba uniendo la ciudad de

Buenos Aires con el hermoso pueblo de Yapeyú en la provincia de Corrientes, cuna

del General JOSÉ DE SAN MARTÍN, Libertador de tres países.

 

Una digresión:

Yapeyú es un pueblo lindo y pintoresco. Me encanta ese lugar de Corrientes.

Allí está en una plaza un árbol bajo cuya sombra jugaba el mismo don José de San

Martín.

Y la casa donde naciera se conserva reconstruída bajo un resguardo o templete.

 

Se trataba de una cabalgata en homenaje al bicentenario del nacimiento del gran

prócer.

El caballo quedó muy malherido, y fue sacrificado.

Al leer al día siguiente en el diario esta noticia me acuerdo que pensé en qué

podía significar la coincidencia.

Pues me pareció un suceso sincrónico de los que había leído bastante en los

libros escritos por el Profesor Dr. CARL GUSTAV JUNG.

No lo supe entonces, ni tampoco después, ni siquiera ahora.

Seguramente fue solamente una curiosa coincidencia o azar obviamente con únicas

consecuencias personales en mi vida.

Sin embargo, en aquél entonces no era fácil hallar este libro, pues se

encontraba agotado.

Y no había sido reeditado recientemente.

Lo hallé como se encuentra una perla, perdido entre una multitud de libros

viejos, realmente por “casualidad.”

En cuanto al accidente en sí, sé que aún hay dudas.

CAFRUNE llevaba un cofre con tierra de la ciudad de BOULOGNE SUR MER de Francia

donde SAN MARTÍN murió a mediados del siglo XVIII.

Poco antes de partir de la ciudad de Buenos Aires había recibido la bendición

del Rector de la Catedral, que en ese entonces era el Sacerdote Padre Keegan.

 

A quién le interesen los caballos criollos, las costumbres Argentinas del campo,

las fiestas gauchas, los jinetes, el hábito de matear puede visitar el sitio

web:

http://www.losjinetes.com.ar/anabeker.htm

donde también se rinde merecido homenaje a esta gran mujer ANA BEKER.

 

Vuelvo a AMAZONA DE LAS AMÉRICAS, el libro de ANA BEKER.

En esa obra relata como con dos caballos unió la capital de la Argentina o sea

la ciudad de Buenos Aires con la capital del Canadá o sea la ciudad de Ottawa:

En cuatro años de cabalgar el continente Americano desde el sur hasta el norte.

 

Fue una gesta más que una aventura efectuada por una valiente mujer sola, una

verdadera:

Heroína de nuestro tiempo, y de América.

 

De este viaje y de su protagonista humana el periodista español CLEMENTE CIMORRA

escribió lo siguiente que reproduzco, pues me parece un juicio justo y acertado.

 

Dice CIMORRA:

 

“SE ABRIÓ PASO A TRAVÉS DE MONTES, SELVAS Y CIÉNAGAS; ASCENDIENDO A LAS ALTAS

CUMBRES; ZOZOBRANDO Y ENDEREZÁNDOSE EN LAS CORRIENTES DE LOS ANCHOS RÍOS.”

“TODO ELLO, EN MEDIO DE CALORES TÓRRIDOS Y FRÍOS EXTREMOS, AZOTES DE LLUVIAS,

VIENTOS Y GRANIZOS; DISPUTANDO HEROICAMENTE LA CONTINUIDAD DE SU VIAJE A LOS

OBSTÁCULOS QUE QUERÍAN CERRARLE EL CAMINO:”

“LA MALEZA ENMARAÑADA DE LA SELVA, LA PENURÍA DE MEDIOS ECONÓMICOS, LOS

PERCANCES SOBREVENIDOS A LOS CABALLOS, LOS BANDIDOS EMBOSCADOS…”

 

Me llama la atención que nadie haya escrito una biografía de ANA BEKER con datos

e informaciones completas sobre toda su vida.

Debo aclarar que personalmente creí que sí había un libro biográfico escrito por

CARMEN MEDRANO; pero luego de averiguaciones que realicé, parece ser que no.

Así me lo aseguraron.

Me indujo a error una información que lo asevera en el inventario de la ex

librería editorial (principalmente jurídica) ABELEDO, donde figura un volumen

con el título ANA BEKER y como autora el nombre de la escritora mencionada

anteriormente.

Alguien especuló que entre ambas podría haber un parentesco por afinidad.

De todas maneras, ANA BEKER en su libro dice que poseía “numerosos recortes de

prensa” sobre su viaje.

Se me ocurre que una persona los debe tener, que alguien debe saber qué fue de

su vida posterior.

Resulta raro que en los cincuenta años posteriores a tamaña hazaña, realizada

por una mujer sola con una gran personalidad nadie se haya interesado por

escribir su biografía.

Sin duda, sería o es un SUCESO EXTRAÑO.

 

ANA BEKER, nació en la localidad de Lobería, provincia de Buenos Aires,

República Argentina.

Era hija de padres Letones de origen campesino que vinieron desde la lejana

Europa.

Recordemos que Letonia es una de las tres repúblicas Bálticas y que recuperó su

independencia hace alrededor de quince años.

 

Por lo que se crió en el campo, en la zona de Algarrobo, partido de Villarino,

en una chacra en plena pampa Argentina ubicada a unos ochenta kilómetros al

oeste de la ciudad de Bahía Blanca.

Conozco esa zona de campos pampeanos – tal vez algo áridos – donde predominan

especies vegetales como la jarilla, el chañar, el caldén, el piquillín, el

algarrobo, el junquillo, el olivillo, la cebadilla pampeana, el pasto hilo, la

paja vizcachera, el trébol de carretilla.

Y cerca de los salitrales claro que hay otras especies diferentes adaptadas a

estas condiciones particulares del suelo como el matorro negro, el pasto

vidriera, el jume, y el pasto salado.

He estado varias veces.

Pues está en las inmediaciones de la ciudad de Bahía Blanca.

Que es un centro urbano importante con paseos interesantes entre los que incluyo

su jardín zoológico que he visitado algunas veces.

 

Cerca de allí; pero hacia el sudeste está un balneario que me encanta por sus

playas amplias y soleadas que es Monte Hermoso, donde hemos pasado muy buenos

momentos.

 

Es una región en el extremo de la provincia de Buenos Aires con características

pampeanas propias de las de la provincia de LA PAMPA, que son algo distintas de

las de la pampa húmeda Bonaerense más al norte.

Algarrobo en sí es un pueblo que cuenta actualmente con unos dos mil habitantes,

con un cuadrado de diez calles pavimentadas, y con otras varias de tierra.

Para llegar desde Buenos Aires – distante unos ochocientos kilómetros – conviene

tomar la ruta Nro. 3 y luego la ruta Nro. 22, ambas pavimentadas, y más o menos

en buenas condiciones, excepto algunos baches.

Fue fundado hace noventa y cuatro años un 13 de diciembre.

En el centro urbano existe una delegación Municipal del Partido de Villarino,

pues pertenece a esta jurisdicción política (distante del pueblo unos cuarenta

kilómetros), una delegación policial, y un centro sanitario.

En el orden deportivo social cuenta con dos clubes rivales tradicionales: El

Club Juventud Unida, y el Club Juventud Agraria, éste último algo menor en el

número de socios.

Allí a veces hay tormentas fuertes, así como algunos salitrales, y otras zonas

con campos más o menos fértiles, y más al oeste bastante monte y monte y más

monte.

La riqueza económica de la zona es predominantemente agraria, esencialmente

triguera, si bien hay cultivos de avena, y hay establecimientos de cría de

ganado.

Porque los animales se crían perfectamente bien, pues como apuntamos más arriba

los campos son aptos y crecen bien muchas especies vegetales que dan algo de

sombra, y de alimento.

 

A Ana le agradaban los equinos.

Ya desde muy pequeña.

Los apreciaba y los amaba.

Le gustaba montar a caballo, especialmente montar a pelo sobre el mismo lomo del

animal, es decir sin montura.

Pensaba que los caballos son seres nobles que por lo general se encuentran

desamparados entre los hombres.

El hombre, salvo excepciones, tiende a exigir a este animal una suerte de

servidumbre o de esclavitud.

A veces lo hace trabajar largas horas bajo el rayo del Sol intenso del verano

sin siquiera ponerle un sombrero para prevenir una insolación.

 

No me digan que no, porque yo lo he visto.

Tanto en los campos aledaños al de mi padre como en la ciudad de Buenos Aires,

pues cuando yo era niño aún estaba permitida la circulación de carros y de

carretas arrastradas por caballos.

 

Por ejemplo, en aquellos años las carrozas fúnebres eran arrastradas por varios

caballos, lo mismo el carro del verdulero a domicilio, el carrito del lechero

también a domicilio, y el de algunos otros proveedores.

Por otra parte, por la calle donde yo vivía en aquellos años, a eso de las

cuatro de la madrugada pasaban unas carretas ruidosas.

 

Y tanto el ejército como la policía contaban con cuerpos importantes de

caballería.

Era dable contemplar a un agente de policía hacer su ronda montado en un

caballo.

 

Cuando tuve que hacer el servicio militar obligatorio primeramente me tocó un

escuadrón de caballería ubicado en la ciudad de Buenos Aires en la zona de

Palermo, donde tuve que cumplir funciones durante varios meses.

Yo no era un gran jinete, tampoco uno malo; pero gozaba con las cabalgatas y

sabía montar perfectamente (ir al paso, al trote, y al galope), pues aprendí en

el campo de mi padre como lo explico en

“RECUERDOS DE UN CAMPO DONDE AHORA HAY UNA CIUDAD”

que se puede leer en la dirección electrónica:

http://personales.ciudad.com.ar/brieux/67.html

 

Pero el caballo es un animal muy sensible, y aquellos caballos del servicio

militar debido al maltrato yo creo que estaban neuróticos, y algunos algo locos,

o directamente locos.

Había dos o tres que nunca se montaban, y que por este motivo quedaba en las

caballerizas.

Y puede ser que la causa de la neurosis fuera ese encierro, porque que un

caballo es un animal que precisa espacio o sea un territorio para andar suelto y

hacer sus cosas de caballo.

No es natural que permanezca encerrado en una caballeriza oscura de cuatro por

cuatro de una ciudad durante varios años, y tal vez durante buena parte de su

vida.

Y que salga solamente para que lo hagan caminar o trotar o galopar unas pocas

horas por día siempre bajo la voluntad de otro ser, no la propia.

Pasaban por muchas manos diferentes de soldados, tanto para el rasqueteo como

para el cepillado diario que a veces duraba como dos horas, o para ser

ensillados, o para ser montados, y entonces se habían vuelto desconfiados,

nerviosos, y ariscos.

Y yo pensaba que hasta imprevisibles.

Me acuerdo que solían encabritarse, y patinar en el pavimento de la Avenida del

Libertador General San Martín, especialmente en los días de lluvia.

Nosotros siempre (por lo general todos los días), cruzábamos con temor (léase

terror), esa avenida con tanto tránsito de automóviles (en aquellos años no

existían los semáforos).

Pues los caballos tendían a espantarse, a alzarse en dos patas; y una vez

asustados era sumamente difícil dominarlos, y para peor como estaban herrados

patinaban en el pavimento.

No obstante, como BEKER y tantos otros jóvenes simpatizaba con los caballos,

especialmente los mansos y los dóciles.

Y aprendí a hacer algunas piruetas en el picadero, a pararme en su lomo mientras

trotaba, y cosas como ésa, en mi parecer bastantes circenses, aunque nos dijeran

que eran acrobacias gimnásticas.

 

El hombre creo que es más desconsiderado con el caballo que con el perro o con

el gato.

Por ejemplo, lo hace trotar o galopar durante varias horas sin brindarle

descanso de tanto en tanto, ni sombra para el cuerpo, ni luego agua para la sed.

O no le proporciona el alimento en la cantidad necesaria.

O le carga pesos excesivos para que los soporte o los arrastre durante

recorridos largos.

El ser llamado por sí mismo humano empleaba y usa los caballos inocentes en sus

guerras y en sus luchas exponiéndolos al fuego de la metralla.

A las heridas de las lanzas, de los sables, y de las espadas, a los golpes de

las piedras boleadoras, es decir a la muerte o a la mutilación.

No le importaba ni le importa, en tanto consiga salirse con la suya, o cumplir

sus fines o sus egoístas propósitos.

 

El hombre suele emplear la palabra caballo como sinónimo de bruto, o de bestia.

¡Cuántas veces oigo, y digo, “fulano de tal es un caballo” para significar su

baja condición irracional!

 

Y el hombre cree que un caballo se doma imponiéndose por el miedo, mediante el

rebenque y el castigo; y no mediante la enseñanza, la persuasión, la confianza,

y la amistad.

Entonces, me y le pregunto: ¿Quién es el bruto o la bestia?

Yo me reservo mi respuesta. Y dejo que usted mismo se lo conteste; pero por

favor, eso sí se lo ruego, sea sincero y auténtico con usted mismo. No se

mienta.

 

Como era mujer, ANA BEKER desde chica sintió que los hombres pretendían alejarla

de las labores camperas propias de los jinetes.

Como ser las carreras cuadreras , las boleadas de los avestruces, o las simples

galopadas diciéndole terminantemente que:

 

“¡ÉSAS SON COSAS DE HOMBRES!”.

 

En la muchacha fue creciendo un deseo de demostrarles que no era así, que no

había tal “supuesta inferioridad femenina”, ni menos para manejar diestramente

los caballos.

 

Y entonces concibió una cabalgata en solitario desde LA PAMPA hasta la ciudad de

Luján, en la PROVINCIA DE BUENOS AIRES.

Como una suerte de demostración empírica.

Eran unos mil cuatrocientos kilómetros para recorrer sobre un pingo, el CLAVEL,

que era un buen caballo.

Como era de prever se topó con la incomprensión general, y con los comentarios

disuasivos de siempre como:

 

_ ¡Qué ocurrencia! ¿Por qué? ¿Y para qué? ¿Estás loca?

 

Pudo más su resolución y su coraje, y en diecinueve días recorrió esa distancia

considerable, claro que nada que ver con las otras que años después cabalgó por

la Argentina primero, y por las tres Américas luego.

Coronó esa primera jineteada con el éxito; y con cierta hostilidad ambiente pues

su éxito fue una humillación para el orgulloso prejuicio cultural prevaleciente.

 

Había personas que la veían como una versión femenina y moderna del Quijote.

Aquél personaje que creó CERVANTES de un hidalgo español trastornado por la

lectura de los libros de caballerías que recorría la península Ibérica sobre un

jamelgo, o sea sobre un caballo flaco y desgarbado.

(Continuará)

———&————-

 

 

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6 comentarios en “EL VIAJE POR AMÉRICA DE ANA BEKER.”

  1. Liliana Di Paolo Says:

    Por favor quisiera saber si hay algún familiar de Ana Beker que viva en ese lugar gracias

  2. ERICAZANON Says:

    ANA BEKER ES MI TIA ABUELA LA CONOCI DE MUY CHIQUITA TENGO ALGUNOS RECUERDOS CUANDO CON MI MAMA Y MI ABUELA LA HERMANA DE ANA LA VISITABAMOS

  3. luis Tapia Says:

    Hola . Estoy por hacer un viaje a caballo. Tengo previsto pasar por Jacinto Arauz, cercano a Algarrobo.Me gustaría rendir un homenaje a Ana Becker allí. Podría contactar algun familiar o personas que la hayan conocido?. Gracias Luis tapia

  4. jovialiste Says:

    Que yo sepa no actualmente. Este trabajo sobre EL VIAJE DE ANA BEKER lo escribí hace varios años, y en Internet fue muy leído y tuve difusión tanto en el país como en el extranjero, inclusive una vez me pidieron algo al respecto desde un pequeño país Centroamericano donde había quedado memoria de su paso, y en ese entonces conmigo se ha comunicado una sobrina y otro pariente pero por lo que supe vivían en los alrededores de Buenos Aires. Buena suerte, y saludos.

  5. Maria Cristina Guzman Says:

    Es mi tia carnal , por una enfermedad , y falta de recursos , nunca me pude comunicar con una persona , que me pudiera ayudar . En una oportunidad me contacte con un abogado , no recuerdo su nombre luego nunca mas , me gustaria que se comuniquen conmigo atte gracias


  6. Como puedo comunicarme con Maria CRistina Guzman o Erika Zanon, para conocer algo mas de la vida de Ana Beker. Estoy afectivamente vinculada a Algarrobo y una amiga està trabajando sobre su historia que ambas deseamos recuperar. Gracias


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