DIÁLOGO DISLOCADO en la city.

 CALLAO%20Y%20ARENALESLa fama de DÉLFOR DICASOLO, el creador de LA REVISTA DISLOCADA, persiste en la memoria de sus ex televidentes, y de sus oyentes de la radio, entre los que me cuento.

Pero ese programa cómico de hace unos años, ha hecho historia, porque a veces se producen algunos diálogos dislocados como el que hoy coloco a vuestra sagaz consideración.

Actualmente, DÉLFOR cuenta con cerca de noventa años. Y se mantiene en actividad, pues sigue trabajando en el medio artístico.

Hace un tiempo, yo como pasajero pasaba raudo dentro de un taxi por la avenida Callao, pensando: – (°°°_ ¡Este tipo del coche está loco, va a demasiada velocidad!); y al llegar a la esquina con Santa Fe, el conductor chiflado imprevistamente me preguntó si sabía dónde antiguamente estaba emplazado el Petit Café.

Me asombré. ¡Quién se cree que soy! ¿Un marciano?

_ ¡Cómo no voy a saber! – exclamé, y semi ofendido, no añadí nada más.

Desde que yo había subido al auto parece que el chófer por mi aspecto pulcro (saco, chaleco, corbata, camisa de cuello almidonado con gemelos de oro, polainas, y bastón con empuñadura de plata), injustamente ya me tenía catalogado como un opositor al regimen del ex dictador.

Además, me debía haber visto personaje de aquellos años, y evidentemente debía sentir curiosidad por lo que podría decir, pues comentó que era un lugar de encuentro de los contreras, en tanto por la ventanilla le gritaba a un peatón:

_ ¡Babieca, casi te hacés atropellar! ¿Para qué tenés ojos? ¡Mirá los autos que vienen! – y dirigiéndose a mí, contemplándome por el espejo retrovisor, agregó: ¡La gente está loca! ¡Cruza las calles sin mirar!

Tuve ganas de decirle algo, pero no quise provocar un entredicho feo, y solamente lo pensé: °°° ¡Cómo vos en este momento que me mirás a mi en vez de a los autos del tránsito!…

Pero no pude con el genio, y suavemente, le pregunté: _ ¿Llueve? (¡Había sol!), – y añadí – ¿No tiene prioridad el peatón que está cruzando por la senda peatonal?

_ ¡Sí, prioridad para que le pase por encima! – respondió el tipo, mirándome desafiante.

_ ¿Sí? – atiné a observar con aire aparentemente distraído.

_ ¡SÍ! – Obviamente, era un hombre de carácter difícil que aunque no estaba en el gobierno, veía para atrás en vez de para adelante.

Pensé: °°°_ ¡Los contreras! Un mote inventado por mi gran amigo el presidente Perón para referirse a sus opositores. Y a nuestro grupo de tildados de permanentes conspiradores políticos.

_ No, señor – retomé el hilo de la conversación anterior al incidente, y no sé por qué al hombre, le informé (°°° ¿Se puede saber quién me manda contar estas cosas? No sé… ¡Sí, se puede!:

¡Mi lengua! ¡¡¡Mi lengua que en cien años no ha aprendido a callarse!!!) – :

_ Ese lugar de charlas y de tertulias estaba en otra de las cuatro esquinas, donde se hallaba El Águila, una confitería de la época, que ha desaparecido de la vista aunque tengo mis anteojos.

El chófer me observaba ceñudo por el espejo retrovisor.

Y agregué, recordando cosas idas de años juveniles: _ Allí se reunían políticos y militares de la década del cincuenta para hablar mal del tirano…

Continuaba mirándome fijamente (¡Se iba a llevar algo por delante!).

…Dicen que a veces concurría también el ex presidente Rawson, que por unos días fue la cabeza visible del golpe revolucionario del 4 de junio de 1943.

El taxista, ahora estaba admirando por la ventanilla lateral a una chica 95,00-61,5-93,05, a la que le tocó dos veces la bocina (°°° _ ¿No está prohíbido? ¡Sí! ¡Pero estamos en la Argentina! ), me escuchaba en silencio, y no sé por qué creo que pensaba: _ °°° _ ¡Y éste, cómo sabe tanto de lo que pasaba allí, tiene que haber sido uno de los contreras!

Entonces, se me ocurrió referirle algunos hechos políticos de aquellos años, que hacía unos días en el retrete de un baño público me había informado la hoja de un diario viejo:

_ Ramirez lo desplazó a Rawson. Detrás en las sombras, estaba ya actuando Juan Domingo Perón…

…También – advertí por si no se hubiese dado cuenta – Perón aunque no le guste a sus partidarios, fue otro militar golpista…

…Pues derrocó el gobierno constitucional de Ramón S. Castillo (este último se puso la “S” para sustituir a la “A” y evitar que en el colegio… electoral, lo llamaran Ramona)…

Castillo un buen juez pienso que fue un mal presidente pero constitucional, puesto que sucedió en el cargo al fallecido buen presidente Roberto M. Ortiz que fue un mal…

(¡Yo mismo me estaba haciendo un lío de presidentes buenos y malos! ¿Para qué? ¡¡¡Para qué!!! ¿Para que el fantasma de alguno de ellos se me apareciese en una pesadilla nocturna? ¡EH…NO!)

(Estaba en esta referencia histórica peliaguda, cuando oí un chirrido desafinado… ¡ZAS…ZASCATAPLUM!

¿QUÉ HABÍA PASADO?

Una frenada brusca del taxi, y una sarta de malas palabras del chófer, me hizo ver que nos habíamos salvado de un choque pavoroso con un omnibus.

Por lo que del susto quedé mudo por unos segundos.

¡Gracias Jesús, pues en esta vida podría terminar el comentario!).

Ya pasado el percance, por el que pude ser letra minúscula en la columna de zoológicas de los noticiarios del día:

(¡Extra!¡Murió el último gorila! ¡Se extingue otra especie!), reanudé mis dichos:

_ … Pero el Petit Café no estaba en la esquina de Santa Fe y Callao, sino en Santa Fe en la vereda de la numeración par, en dirección a Río Bamba uno o dos locales distante de la esquina con Callao…

(Pensé: °°°_ ¡Estás informado, hombre del volante! ¿Hombre del volante? ¡¡¡Hombre de las nieves!!!).

Entonces, me acordé del inmortal PETITERO, personaje de la ciudad en aquel tiempo, que inspiró a diseñadores de trajes de corte y confección para una genialidad exquisita, un simple detalle: Agregarle dos tajitos simétricos a los sacos de los trajes, y le dije…

_ Allá, Délfor Dicásolo, una noche que visitó el PETIT CAFÉ, al contemplar la nutrida concurrencia en la que había esnobs (snobs) y otros personajes de la época, se inspiró para componer la letra del tango PETITERO.

_ ¿Délfor? – me contestó, en tanto como si tal cosa se pasaba una luz roja, y agregó:

_ Yo veía el programa LA REVISTA DISLOCADA (°°°_ ¡Pero che, no las luces rojas!).

Y, se puso a recordar el nombre de un montón de personajes del programa. ¡Dios! ¡Ni que hubiera trabajado en la Dislocada! ¡Qué memoria! ¡Portentoso!

Por supuesto le hice saber que actualmente podía escuchar a DÉLFOR en radio.

Anotó en un papel: ¡Mientras manejaba!

Espero, lo entienda, pues el auto seguía andando dentro del tránsito loco, ya más cuerdo de la calle Arenales. Arenales sin arena.

¡Qué barbaridad! ¡Hoy en día se roban todo! 

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